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La prevalencia del SIDA entre los jóvenes es elevada y aumenta rápidamente. Actualmente, el 30% de la población que vive con el VIH/SIDA tiene menos de 24 años de edad. Los jóvenes entre 15 y 24 años constituyen la mayoría de las nuevas infecciones.
La educación en si misma constituye una medida de protección contra el VIH/SIDA. Esta puede reducir el riesgo y la vulnerabilidad al VIH/SIDA al brindar información y competencias, al aumentar los vínculos sociales y la seguridad de los jóvenes, al ofrecer el acceso a adultos en quienes pueden confiar y al aumentar la alfabetización.
Los programas bien implementados de prevención del VIH/SIDA pueden reducir el riesgo al posponer la edad de la primera relación sexual, aumentando la utilización del condón, disminuyendo el número de parejas sexuales, promoviendo el tratamiento de las ITS, fomentando el acceso a la orientación y el testeo voluntario, y reduciendo otros comportamientos de alto riesgo como el consumo de drogas.
La educación preventiva del VIH debe comenzar a temprana edad, antes de que los jóvenes estén expuestos a situaciones de riesgo y ser sostenida en el tiempo. El compromiso y el liderazgo políticos , la planificación participativa y la asociación intersectorial son esenciales para una respuesta exitosa, todo lo cual necesita, a su vez, un enfoque fundado en los derechos humanos . Esto ultimo implica que el trabajo exitoso para prevenir el VIH/SIDA y atenuar su impacto requiere de una buena disposición para afrontar toda forma de desigualdad social y de genero, así como para proteger del estigma y la discriminación a las personas que viven o están afectadas por el VIH/SIDA. Las escuelas pueden ser lugares destacados donde se promueven los derechos de los jóvenes. Desafortunadamente, también pueden ser lugares en los que los derechos están comprometidos. Intimidación, violencia, acoso, discriminación por razones de genero y VIH/SIDA deben ser reconocidos en las escuelas y adoptarse medidas para remediarlos.
Para abogar y liderar es necesario estar informado gracias a una sólida base de conocimiento acerca de las pautas de comportamiento sexual, practicas y creencias de los jóvenes.
La planificación participativa (esto es, hacer participar a los destinatarios, o sea, a los jóvenes, en la panificación y diseño de las estrategias) puede facilitar el intercambio de la información, la planificación conjunta y el logro del consenso entre los actores sociales clave.
Como parte de la educación preventiva es necesario abordar cinco conjuntos de cuestiones clave:
Comprender la naturaleza de la infección y como se transmite es una precondición para cambiar los comportamientos que favorecen su propagación.
Saber que comportamiento evitar -como no involucrarse en relaciones sexuales sin protección- es esencial para reducir las tasas de infección.
Comprender como reducir el riesgo es importante para ofrecer a las personas opciones a fin de que vivan sus vidas de manera segura.
Adoptar actitudes de respeto a los derechos humanos es importante para limitar la propagación de la enfermedad, y brindar atención y apoyo a las personas afectadas.
Comprender la naturaleza y dinámica de las relaciones humanas es importante para desarrollar las actitudes que sustentaran los comportamientos destinados a reducir los riesgos.
Adquirir competencias es importante para poner en practica lo que se ha entendido y conoce. Dado que el VIH se transmite por comportamientos específicos, la educación es necesaria para evitar la enfermedad. La adquisición de competencias también es necesaria para que las personas interactúen –incluyendo a las personas que viven con el VIH/SIDA- de manera no discriminatoria y solidaria.
Esto ultimo es fundamental ya que la información es necesaria pero el conocimiento no es suficiente para proteger a los jóvenes contra el VIH/SIDA. Se requiere de un proceso interactivo de enseñanza y aprendizaje que ayude a los jóvenes a adquirir las actitudes y las competencias que les permitan asumir sus vidas con una mayor responsabilidad, resistir a las presiones negativas, minimizar los comportamientos nocivos y tomar decisiones de vida saludables.
Buena parte de la estrategia esta dirigida al sistema formal de educación, por ser la base institucional fundamental de la educación preventiva del VIH/SIDA en gran escala. Pero todo esfuerzo destinado a examinar la relación reciproca entre el VIH/SIDA y la educación debe ir mas allá del sistema formal de educación para incluir a la comunidad y el sector informal, dado que muchos de los jóvenes en situación de riesgo se encuentran fuera del sistema formal de educación. Se debe fortalecer, entonces, la educación no formal, la educación entre pares y la educación comunitaria para llegar a todo aquellos que no pueden ser atendidos por la escuela o que no asisten a ella.
La educación participativa (que incluye en su diseño la participación de los jóvenes) y entre pares adecua los mensajes y asegura la pertinencia de los programas y proyectos.
También es importante promover la participación de las personas afectadas por el VIH/SIDA o que viven con el. Ellos pueden colaborar en el diseño y la implementación de proyectos y brindar perspectivas y experiencias para ayudar a reducir riesgos (por Ej.: mediante la descripción de acontecimientos y experiencias de vida clave).
Combinar los esfuerzos a largo plazo para reducir la exclusión social con esfuerzos mas específicos para reducir la vulnerabilidad al VIH/SIDA pueden ser mutuamente benéficos. Esto ultimo incluye la construcción de entornos de apoyo, acción comunitaria de apoyo y la promoción y la facilitación del contacto de los jóvenes con servicios de salud acogedores y amigables con ellos.
La vulnerabilidad ante el VIH ocurre cuando las personas están limitadas en sus capacidades para adoptar decisiones libres e informadas. La reducción de la vulnerabilidad es una cuestión:
Cultural ; pues supone la evaluación de valores y normas fundamentales.
De derechos humanos ; pues esta íntimamente relacionada con los derechos humanos fundamentales.
Legal ; pues acciones como la discriminación, que refuerzan la vulnerabilidad, se pueden reparar legalmente.
De democracia y ciudadanía ; pues el dialogo social, los vínculos sociales y la solidaridad son constituyentes esenciales de cualquier respuesta.
Infraestructural ; ya que hospitales, escuelas y universidades necesitan consolidarse para poder desempeñar su propio papel en la promoción de la reducción de la vulnerabilidad social.
Lic. Pablo David Radusky